jueves, junio 11, 2009

libro XXIII LECTURAS ACERCA DE PEDAGOGÍA de GABRIEL VELA QUICO


No se podría ser profesional de la educación si sólo se sabe enseñar. Limitar la labor del profesor a una especialidad o un grado o ciclo del sistema educativo es reducirlo a una semi-profesión. Este puede ser un problema capital en los centros de formación inicial: preparan a futuros “enseñadores” más no a “profesionales de la educación”.
Si asumimos que la educación crea desarrollo de las personas y de los pueblos, no puede limitarse la labor del profesor a preparar clases, “dictarlas” y luego evaluarlas. El profesional de la educación debe entender que la persona es el eje de cualquier desarrollo, y para ello debe conocer las bases científicas del hecho educativo, sea en la escuela o fuera de ella. Ese estudio le permitirá conocer y entender que la Pedagogía es la ciencia que nutre la labor educativa, le da el conocimiento suficiente para dirigir las investigaciones, establecer los nexos con otras ciencias, regular las decisiones en el aula, aportar al desarrollo de la persona y sobre todo le dará el carácter científico al hecho educativo, tan venido a menos por esa larga carga “tecnicista” y “metodológica” con que se implementan reformas o diseños curriculares de parte de los gobiernos de turno.
Los profesores deben de recordar que la experiencia cotidiana desligada de una teoría conduce al “pragmatismo” peligroso de ser sólo operadores de un sistema que debemos cambiar. Es importante comprender el nexo entre teoría y práctica. Tenemos la obligación moral de conocer la teoría de la educación, los supuestos conceptuales de las situaciones y procesos educativos.
Los profesores no pueden confundirse con ser docente, maestro, pedagogo o educador. El hecho de tener una asignatura a su cargo, escribir en la pizarra, tomar exámenes, cobrar un sueldo o incluso hacer orientación o investigación no da rigurosamente la condición de profesor. Quienes haciendo uso de su profesión hacen labores de enseñanza no son profesores, sino docentes. Docente a la persona que realiza labores de enseñanza, de instrucción, de transmisión de información, ayudado con demostraciones prácticas, con exámenes, con toda ese halo de magisterio. El docente puede ser o no profesor, finalmente su labor es enseñar. Por ejemplo, el que sabe que danza y enseña danza, es docente de danzas; el médico que enseña en la universidad será docente de medicina pero no necesariamente profesor de medicina. El Profesor, en cambio, es el profesional de la educación, es la persona que ostenta estudios y el título para dedicarse a labores de enseñanza, formación, investigación, administración, orientación, desarrollo humano, etc.. Puede ser Licenciado en Educación o el título de “profesor”. El profesor tiene dos campos definidos de trabajo, la docencia y la administración. En cambio, maestro proviene de “magister” que a su vez lo componen dos voces, “magis” que significa “más” y de “ter” que significa “tres”. Alude a que el maestro debe saber tres veces más. Así lo era en la época medieval cuando sabía más que el oficial y más que el aprendiz. Vulgarmente, maestro sigue asociado al desempeño de labores artesanales o pequeños oficios como carpintero o albañil. Empero, en términos pedagógicos, MAESTRO es la persona que por sus cualidades, práctica, obra, ideales, tiene discípulos o ha creado una corriente de pensamiento o de acción. El maestro entonces puede tener o no formación académica en educación, puede ser o no profesor, lo que hace su distinción es su capacidad de trascender y hacer trascender, de permanecer en el tiempo a pesar de los cambios generacionales. Por ejemplo, José Antonio Encinas fue un maestro, como lo fue José Carlos Mariátegui. Educador es la persona que interviene en la formación de otra, de modo directo e indirecto pero que trasciende en ella. Educar viene de educare de “dar forma” y de ex ducere o sea “sacar de adentro hacia fuera”. La función de educar no es privativo del profesor. Educador puede ser el padre o madre de familia, el estudiante de sus profesores o de sus compañeros. Educador puede ser el policía, el vendedor de diarios o el periodista que dirige, y a veces mal conduce un medio. En cambio, Pedagogo no es aquel que enseña pedagogía sino el estudioso del fenómeno educativo, es el científico entregado a la investigación educativa, quien proporcionaba teoría educativa que describa, explique y predigan los hechos y fenómenos educativos. No hay muchos pedagogos porque la investigación está malvenida o menospreciada. Por estas consideraciones, el 6 de julio en el Perú al menos, es día del profesor en recuerdo a la creación de la primera Escuela Normal en el Perú.

Hecha estas aclaraciones, la presente publicación está dividida en cuatro partes. En la primera, se analiza una visión de la pedagogía, el concepto y sentido de la educación; precisando que esta práctica supone interacción de sujetos que enseñan y sujetos que aprenden. En la segunda parte, se discute sobre los fundamentos y alcances de la pedagogía. Se debate los fundamentos epistemológicos y sus tendencias actuales, y se enfoca los diversos “modelos pedagógicos” que están vigentes e implícitos en la práctica educativa. La tercera unidad se presenta los fundamentos de la pedagogía; y, en la cuarta parte la finalidad de la educación y la pedagogía. Esta obra ha tomado diversas lecturas de textos como Pedagogía General de Javier Talavera, Sigfredo Chiroque, entre otros.
Espero que estas lecturas ayuden a desarrollan un enfoque científico de la tarea educativa, ya que el profesor no debe ser un enseñador sino un profesional de la educación.


Gabriel Vela Quico

ENCINAS, UN HOMBRE DE IZQUIERDA



Encinas fue polifacético y realmente un maestro. No fue un profesor, fue un maestro, tiene y tendrá discípulos. La vida política lo recuerda como Diputado por Puno (1919-1923) y senador de la república (1945-1955). Olvida que fue desterrado por Leguía (1924, 1932, 1936) debido a su conducta anti reeleccionista y por ser un “peligro” para la democracia (léase “dictadura”). Sus principales iniciativas legislativas fueron para la dación de un código de defensa del niño, el voto de los analfabetos y el anhelado voto de la mujer.
Preguntado por su filiación político dijo “Yo tengo una posición de hombre de izquierda” pero aclaro que “….no soy comunista” y en otra parte indicó “si defender a los niños olvidados en mi país, es ser comunista, les digo: soy más que comunista”. Fue sin embargo, un “librepensador” no tuvo una filiación partidaria sino un vehemente propósito de mejorar la condición del indio y con ella la educación. Cuando se le propuso ser Ministro de Educación dijo: “Lo aceptaría con tal que se ponga un aviso en la puerta de Ministerio prohibiendo la presencia de senadores y diputados”, eran los años mozos del “clientelaje político” tan puesto de moda por el fujimorismo.
Su propuesta más importante para el magisterio fueron seis exigencias: vocación, preparación, visión, patriotismo, inteligencia y conocer al niño, así se desprende de su obra El problema de profesorado nacional: “ 1El magisterio es una de las profesiones de verdadero sacerdocio, 2no todos por más hábiles e ilustrados que sean pueden enseñar, mucho menos educar, 3es una tarea que impone abnegación, paciencia y fe en el porvenir, 4amor al país, 5inteligencia e ilustración, 6conocimiento y amor a la infancia, connaturalización con ella y con su vida”.
Finalmente, sentenció como una clara muestra que la política puede y debe ser inherente a la tarea de educar: “Somos y debemos ser políticos. La vida ciudadana no se concibe sino dentro del antagonismo político; quien renuncia a la vida política, o quien solicita esa renuncia, pierde por este simple hecho toda su valía como ciudadano" y más adelante dijo “La escuela no puede preparar siervos” sino, se entiende, hombres y mujeres libertarios, capaces de humanizar la humanidad.

miércoles, febrero 04, 2009

Introducción al texto Estudiar: placer y deber



En una sociedad globalizada y basada en el mercado consumista, el “triunfo” está centrado en lo material, en las mercancías o en lo lucrativo. El “triunfo” vale como equivalente a poder sobre las cosas o las otras personas, y no sobre uno mismo en bien de la sociedad. El triunfo debiera ser la coronación de la más amplia felicidad personal y colectiva. Sin embargo, existe una confusión en la frase “El que estudia triunfa”. Aunque vivimos en un país donde no todos los que estudian son jóvenes ni todos los jóvenes son estudiantes, el estudio bien llevado debe ser un deber y un placer.

El arte de saber estudiar no consiste sólo en leer. Estudiar, como bien sostuvo el viejo gurú Emilio Mira y López, es concentrar todos los recursos personales en la captación y asimilación de datos, relaciones y técnicas conducentes al dominio de un problema. Es decir, se estudia con todo el cuerpo, no sólo con la vista o la mano.

A diario vemos niños, niñas y jóvenes cogidos de un texto o portando un cuaderno, dizque estudiando. Sus gestos y rituales tratan de semejar el proceso del estudio, cuando sólo se logra posar la vista sobre los signos o símbolos. Ni siquiera es un proceso de lectura menos de estudio. Y es que los procesos de aprender demandan diversos sub procesos, como jugar, trabajar, reir, enamorar, escuchar, hablar, luchar, escribir, experimentar, errar y corregir, entre otros.

El buen estudiante no es el que luce buenas notas. Tampoco el que lee muchos libros o el que habla bien. El buen estudiante es el que está consagrado a procesar y crear información, no importando su edad ni el campo del saber. Buen estudiante es el que siempre aprende. El sistema educativo, por otro lado, aún no enseñan a estudiar. Existen pocos eventos sobre estrategias de aprendizaje, sobre métodos y técnicas de estudio o sobre tácticas de los procesos intelectuales. Algunos docentes reclaman buenos estudiantes pero en realidad piden buenas notas. Y esos buenos estudiantes no siempre tienen notas altas ni tienen porque hacerlo. Debieran los profesores y profesoras enseñar a estudiar, aprender a aprender, no sólo con charlas o empaquetados de internet sino con esa actitud que rodea al gusto por aprender. También debieran los estudiantes dedicarse honradamente a estudiar.

Estudiar no es un acto doloroso, la letra nunca entró con sangre, así entró más bien el miedo, el trauma, el odio a estudiar. El verdadero aprendizaje es un acto placentero, de realización humana, de vivir plenamente. Por eso el día del estudiante lo es también del profesor. Profesor que deja de estudiar debe dejar de enseñar. En China, “profesor” significa el que siempre aprende y no el que siempre enseña. Esta es la lógica de los tiempos nuevos, donde el conocimiento se crea en colectivo, donde nadie dice la verdad a otro (léase su verdad).

Este libro presenta información sobre cómo estudiar para aprender mejor. Se ocupa primero de los retos de la universidad en tiempo actuales, luego los factores del estudio, después los métodos y técnicas de estudio, para concluir con las estrategias de aprendizaje. Esperamos que sirva para formar una nueva generación de estudiantes, más allá de su edad, de la carrera profesional que elijan o del tipo de condiciones sociales que tengan porque el estudio es una herramienta intelectual esencialmente de todas las personas.

sábado, enero 31, 2009

PRESENTACIÓN DE CUESTIÓN DE PERSPECTIVA DE GABRIEL VELA QUICO


Sonó el teléfono y escuché la voz inconfundible de Gabriel. ¡Hola Hugo!… - ¿Está ya la presentación del libro?... No sé cuántos días habían pasado y la verdad, sólo le había dado una ojeada al manuscrito que me había dejado.

Confieso que tengo una envidia sana, a las personas que como Gabriel, han adquirido el hábito de escribir desde muy temprana edad. Es ciertamente uno de mis defectos, pero no por ello, disculpa para no intentar hacerlo como el autor lo hace en las siguientes páginas.

Cuestión de perspectiva, comentarios y ensayos periodísticos, es una rica recopilación de una variedad de temas estrechamente vinculados al quehacer social, político, económico y cultural de nuestra sociedad. Recoge mucha información que combina con una vasta experiencia y sentido común de las cosas. Cada uno de los comentarios son enriquecidos con datos vigentes y argumentos consistentes.

Provocador, cuestionador, crítico y autocrítico, son las imágenes que emergen de cada uno de los comentarios y ensayos que Gabriel nos presenta. Lenguaje comprensible aunque en algunas partes salpicado de algunas palabras técnicas que necesitan de alguna explicación. Sin embargo, su lectura es sencilla y comprensible, quizás por la misma construcción de las ideas que antes de respetar reglas de producción, responde a intereses del ciudadano, pensando siempre en su audiencia, en sus lectores.

Periodísticamente bien logrado. Gabriel Vela utiliza en la mayoría de estas páginas, el “Comentario”. Formato de opinión que busca emitir un juicio de valor sobre un hecho o un tema importante en la vida de un pueblo plagado de noticias negativas.


Alguien dijo que hay que escribir, ni tan cerca de la vela que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre. Es en este sentido que los comentarios y ensayos de Gabriel resultan bastante útiles para educar, para motivar a la reflexión, al análisis y por supuesto para tomar una decisión. Se nota que es la realidad misma y su complejidad la que lo anima a comentar. Diría más, es el servicio al público, es responder a la necesidad de aclarar, de analizar, de argumentar, de razonar un hecho de actualidad, o una determinada situación social lo que anima a escribir. Creo uno sólo debería hablar, cuando tiene algo que decir, cuando tiene algo que aportar. Y de eso, tiene mucho la pluma de Gabriel. Un comentarista que escribe, que habla cuando le arde al alma por comunicar.

El libro consta de 6 capítulos. El primero y más extenso dedicado a la educación como derecho y esperanza de los pueblos. Hay aportes sobre el rol de la universidad y del docente, pero también del rol que tiene que tener un estudiante y el papel que cumple la sociedad civil y sus organizaciones.

El capítulo 2, nos sumerge al análisis de la política como instrumento de desarrollo y realización humana. Con un enfoque de educación y responsabilidad ciudadana. El capítulo 3 tiene una estrecha relación entre educación y periodismo. Enfatiza el rol del periodista con una ácida crítica al trabajo que realiza en los diferentes medios de comunicación.

Los capítulos 4, 5 y 6 están relacionados a los deberes y derechos ciudadanos. Su rol que juegan en la sociedad. Valores, principios vigentes y cultura. Además destaca una serie de comentarios sobre el rol de la mujer en la casa, pero con mucho énfasis en la vida pública.

Definitivamente, “Cuestión de perspectiva comentarios y ensayos periodísticos” está llamado a convertirse en un material de consulta y de lectura obligada para los estudiantes de toda rama, pero especialmente de educación y periodismo. Pero sobre todo, es UN APORTE AL DESARROLLO HUMANO.


Lic. Hugo Condori Chambilla
Director de Radio Yaraví
Centro de Comunicación Ama Kella

domingo, diciembre 07, 2008

Presentan libro Cuestión de Perspectiva de Gabriel Vela Quico


imágenes del viernes 5 de diciembre del 2008 en el Paraninfo Arequipa de la UNSA

domingo, noviembre 23, 2008

Presentación de "Cuestión de Perspectiva"


El Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y el Jefe de la Oficina Universitaria de Desarrollo Humano de la Universidad Nacional de San Agustín, tienen el agrado de invitar a usted a la presentación del Libro CUESTIÓN DE PERSPECTIVA comentarios y ensayos periodísticos, del Dr. Gabriel Vela Quico, ha realizarse el viernes 5 de diciembre, a horas 7.00 p.m. en la Sala Atenas del Claustro Menor del Complejo Cultural de la UNSA, ubicado en la calle San Agustín Nro. 106 (costado de la Plaza de Armas).


Agradecemos su gentil asistencia.




Dr. Víctor Hugo Linares Huaco Ing. José Luis Velásquez Salazar

Decano de la Facultad de Ciencias Jefe de la Oficina Universitaria

de la Educación de Desarrollo Humano

miércoles, agosto 27, 2008

10 TESIS ACERCA DEL BINOMIO PERIODISMO-EDUCACIÓN (*)



Gabriel Vela Quico (**)
Presidente NER – AQP

1. Los debates y decisiones que busca fortalecer el proceso de descentralización educativa y que ésta se haga para una educación de calidad en Arequipa, en realidad no es nuevo y cuenta con una producción literaria abundante. Pero lo que sí es novedoso es que estas controversias se hagan en espacios locales, con periodistas arequipeños y con docentes y estudiantes arequipeños, es decir, de cara con la realidad concreta, con un ánimo efectivo de aporte y tratar de marcar hitos en eso que se ha llamado “educación de calidad”.

2. La primera disquisición en esta relación periodismo-educación implica deslindar qué entendemos por “educación de calidad” y eso supone evitar confundir a la “educación” con “escuela” porque lo educativo comprende una formación más integral que los muros o programas dentro o alrededor de una aula; tampoco debe confundirse la tarea formativa con tarea exclusiva de profesores, si bien la tarea profesional le corresponde al profesor, debemos tener presente que ahora hablamos de una sociedad educadora; y finalmente, librarse de la confusión que la excelencia educativa se mide por cuantos estudiantes ingresan a la universidad o los mal llamados “resultados” (premios, diplomas, trofeos, copas, medallas) porque lo educativo tiene vértices más complejos que lo material. En la escuela se forman personas y no futuros cachimbos.

3. Entonces, la educación de calidad está relacionado cuanto menos con tres aspectos: primero, la calidad de vida de los estudiantes y profesores; segundo, la satisfacción positiva de los indicadores del proceso y producto del aprendizaje (aula y extra aula) y tercero, los recursos y herramientas instaladas en la escuela que facilita una sociedad educadora. Si esta premisa es válida es fácil identificar el rol del periodismo. Recordemos que en el «Informe Delors» de la UNESCO se enfatiza que la educación tiene como fundamento cuatro grandes pilares o aprendizajes: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir con los demás, y aprender a ser. Todo esto significa que la calidad educativa no resulta de los logros de excelencia de una sola de sus áreas. Entonces, la calidad educativa no se mide exclusivamente con pruebas evaluativas europeas ni con la extrapolación fácil de categorías empresariales de “calidad total” o “reingeniería” (como confundir al estudiante con un cliente), sino con indicadores que encadenen un espectro más amplio (comptencias). La calidad educativa implica ver las interrelaciones entre las causales que producen los resultados, es decir, cualquier evaluación de la calidad debe tener en cuenta la línea de base del cual se parte y no solo los méritos que una hoja de dos o más horas pueda evidenciar(examen).

4. Hablar de “educación” supone necesariamente hacer referencia a qué educación nos referimos. Si nos referimos a la “escuela”, igual, a qué tipo de escuela hablamos. Sin menospreciar a ninguna de ellas, hay diferencias sustanciales entre la escuela pública y la privada, diferencias al interior de las escuelas públicas y al interior también de las escuelas privadas. No siempre la educación privada es mejor que la pública, muchas veces las escuelas privadas sólo las distingue el pago de pensiones y no hay correlato en términos de formación de capacidades en el proceso de aprendizaje. De allí que, la educación pública debe mejorar la gestión que supone la construcción colectiva de proyecto educativo institucional, donde se plasme las propuestas pedagógicas, las nuevas estructuras y que las innovaciones sean continuas y capaces de comprometer a toda la comunidad educativa, comprometer -por ejemplo- a los medios de comunicación. Con la creación de los Consejos Educativos Institucionales se permitirá potenciar mejor este rol social de la escuela y el papel de los medios como agentes socializadores. En la escuela debe ejercerse la democracia participativa que implica procesos sinceros, ágiles y creativos para que la comunidad educativa(estudiantes, directivos, padres y personal no docente) sean parte del logro de las competencia y capacidades. Y en esos planes y esos esquemas de trabajo considerar el rol de los medios de comunicación que no sólo son empresas comerciales sino educadores por excelencia.
5. Pero todavía en Arequipa tenemos algunos medios radiales o televisivos donde sus noticieros o formatos están plagados de excesiva propaganda, de la simple lectura de diarios, de comentarios sesgados e improvisados, de la política de la “grabadora que no miente”, donde a luces se “pelean” por coger el micrófono o hasta discrepan estando al aire en formas de mal gusto. Algunos locutores se creen dueños de la verdad, hasta “riñen” y “estropean” al entrevistado. Otros periodistas se enceguecen y se entregan a intereses subalternos para buscar beneficios personales ser docente en alguna universidad o ser contratado en Relaciones Públicas de algún municipio o colocar a un familiar en una dependencia pública.

Todavía tenemos periodistas que van a las conferencias de prensa sólo a degustar. Los hay de los que cortan o niegan el acceso al comentario contrapuesto. Algunos medios escritos exhiben errores y horrores de ortografía imperdonables, difunden casi perpetuamente propagandas pornográficas o de servicios de meretricio en sus páginas bajo el decorado que la ley no lo prohibe; otros medios elevan indiscriminadamente sus tarifas comerciales al cenit en época de campañas electorales generando una pésima educación porque hace que la polítca sea vista como mero negocio. Arequipa tiene - hay que decirlo- algunos periodistas improvisados que saltan a la política para asaltar el erario. Hoy en día se ha hecho muy fácil poner una emisora o comprar un programa, está de moda la propaganda disfrazada de noticia; el poder económico puede más que el poder educativo. Aunque duela decirlo, parte del periodismo en Arequipa no es ajeno a la mediocridad ni a la corrupción que exhibieron los medios limeños.

6. Pero también hay periodistas y medios con identidad regional, que matizan las opiniones y comentarios con pluralismo, que están interesados sinceramente en informar, que tienen ética a prueba de balas, que exhiben calidad personal y son ejemplares en su familia, su barrio y su trabajo. Hay periodistas con vocación, que toman lo educativo como enfoque de formación. Esos son periodistas de calidad, esa es la primera exigencia para ejercer tan noble función.

7. En nuestra ciudad, hay una avalancha de la cultura musical, visual, cinematográfica a través del VCD y DVD. La piratería ha resultado beneficiosa para las clases pobres que tenían prohibido acceder a esta gran información que resulta también un espacio de formación. Pero esta cultura cinéfila supone también la creación de mecanismos de protección a la propiedad al mismo tiempo que facilite el acceso a la escuela. Ha resultado positiva el proyecto de la videoteca Bakus que se lanzó hace años en varios colegios locales. O la experiencia de algunas ONGs que ponen a disposición de la escuela sus videos educativos y culturales. Algunos periodistas viven colgados a la época en que estudiaron la primaria o secundaria, y desde allí juzgan a la actual educación, pero es bueno saber que un buen número de colegios ya tienen VHS, TV o no les resulta difícil prestárselo, en ese sentido la escuela pública como privada ha avanzado. Sin embargo, hay concepciones aún pesimistas de algunos docentes, que felizmente son minoría.

8. En Arequipa, considero, hay una tendencia educativa a escuchar noticieros radiales por las mañanas, leer diarios hasta el mediodía y ver televisión por la tarde y las noches. De lo que se diga o no allí, se suele definir varios problemas o realidades en la escuela como las famosas “suspensiones de clases”. El diario escrito no tiene muchos admiradores tanto por el costo – que ha bajado- como por la cultura de no leer. Hemos saltado de la cultura oral a la audivosual dejando de lado la cultura escrita. Por ello, la escuela debe ayudar a promover la decodificación de mensajes, desechar la vieja fórmula de emisor-receptor por la de emisor-perceptor, porque el que escucha o ve o lee, no es pasivo, sino al mismo tiempo devuelve opiniones, pareceres, pero eso requiere una cultura distinta a la que estamos acostumbrados. Tampoco caer en los enlatados aburridos de programas seudo educativos que ni al profesor le agrada. Se trata de que las escuelas de comunicación y educación de las universidades o institutos miran más allá de formar enseñantes sino formar profesionales de la educación en el completo sentido de la palabra.

9. El uso de internet y las computadoras debiera ser otro punto de encuentro entre la comunicación y la educación. Algunos estudiosos sostienen que acceso los niños e incluso los adolescente no deben tener acceso a las computadoras o por lo menos al tipo de programas que llega a la escuela porque forma sólo en el pensamiento rígido, de dos opciones, algorítmico y que finalmente robotiza la capacidad de las personas; que limita a lo que ya diseñó otro que tiene sus propios intereses. Pero esperamos que el programa Huascarán (uso de las TICs incluido) asuma el reto de eliminar el uso abusivo y libertino del internet en la niñez y cree una cultura crítica, reflexiva y responsable de la información y el conocimiento. También vemos con preocupación que existan docentes que no han ingresado al campo de la informática, que no tienen ni máquina en casa o peor, que no saben cómo manejarla. Menos aún tendrán dirección electrónica o usarán el mundo rico y enriquecido del internet. Eso debe cambiar con mucha prontitud. Ahora que la educación está en emergencia debiera tomarse decisiones prontas y efectivas.

10. Finalmente, el rol del periodismo en la educación de calidad está marcado por optar entre tres tendencias: la comercial-sensacionalista, la formalista-ingenua y la comunicativa-creativa. Veamos:

a. La primera tendencia es la que se lucieron en los años sombríos del fujimorismo -y que aún se mantiene- donde el periodismo está plagado de sensacionalismo, de la noticia amarilla, de la noticia digitada, de la jerga vulgar, de para difundir sólo lo negativo en educación (corrupción, paros, tomas de local, huelgas, violaciones, etc.).
b. La tendencia formalista-ingenua cree que los educativo es cuestión de tener un espacio o columna escolar, de “dictar clases” desde los medios, cultivan un público reducido, pesado y frustrado, algunos se complacen con tener un profesor que “diserta” temas educativos o juega con los niños al estilo “payasito de cumpleaños”.
c. La tendencia comunicativa-creativa tiene un enfoque integral de lo educativo, que hace realidad una sociedad educadora, no lo reduce ni a lo fácil ni a lo formal, se preocupa por comparar las versiones o posiciones involucradas, no condicionan lo educativo a la propaganda ni a la denuncia barata, aquí los periodistas tienen formación y certificación profesional.

El rol del periodismo debiera tener esta tendencia. Formar y fortalecer puentes entre la educación y la comunicación implica aumentar los encuentros de diálogos entre profesionales, donde la escuela -por ejemplo- vaya a los medios y estos vayan a aquellos. Cuidar la formación de los periodistas escolares. Implica rechazar la tendencia sensacionalista, cultivar las buenas noticias, producir programas de los más variados pero alegres y creativos. Los dueños de los medios debieran tener más cuidado con el personal que contratan. Los docentes debieran despercudirse del facilismo que anquilosa su trabajo, deben romper los esquemas rígidos del aula, producir o coproducir mensajes o microprogramas, librarse de ver al medio como un instrumento más sino verlo como un aliado en la tarea de formar hombres y mujeres sanos, educados y productivos. Ambos profesionales debieran reconocer las propias limitaciones para observar y aprender de las fortalezas comunes que la descentralización educativa exige.



(*) Ponencia presentada en el Conversatorio Regional de Arequipa “Educación de calidad: Rol social de los periodistas” 2004