martes, agosto 13, 2013

DISCURSO EN LA BODAS DE PLATA Sábado 1 de diciembre del 2012

Queridos docentes, queridos amigos.

Han pasado 25 años desde que egresáramos de éstas aulas. Y 25 años no pasan en vano. Es un cuarto de siglo. No sólo nos hemos envejecido sino que además hemos madurado, una cosa es tener 25 años y otra es tener un año repetido 25 veces. Si sumamos toda la experiencia acumulada por todos en todos estos años hemos tenido en nuestras mano miles de niños o adolescentes capaces de ser mejores ciudadanos para producir cambios. Y es que la vida es esencialmente producir cambios. Y esto lo aprendimos en las aulas, en los patios, en esta facultad, en esta universidad, de nuestros docentes, de nuestros compañeros, de nuestras discrepancias, de nuestros esfuerzos, de nuestras familias, de nuestro pueblo.

1. La época en que vivimos
Somos parte de lo que los antropólogos llama la generación Baby boomer (explosión de natalidad, como el hecho de tener muchos hermanos) y somos parte de la generación X porque fuimos testigos de grandes cambios como la caída del Muro de Berlín, la explosión del Challenger, las privatizaciones, vimos la aparición y difusión del Sida.

Sin embargo, somos una generación antes que una promoción. Una generación sobrepasa los marcos de un año cronológico. Lo que vivimos e hicimos van más allá de uno o cinco años. Venimos de los años 70, estudiamos en los 80 y trabajamos desde los 90. Es un continuo inacabable.

Quiero que recuerden que dos años antes de empezar a estudiar en la UNSA, (1978 y 79) hubo dos largas huelgas del sutep,  triunfaba la revolución nicaragüense, se promulgó la nueva constitución peruana. En 1980 sendero luminoso empezaba en Chuschi su guerra popular con tremendas consecuencias hasta la actualidad. En ese mismo año (1980) Belaunde empezaba su segundo gobierno pero terminamos a mediados del gobierno de García con toda la hiperinflación que conocímos. Así de convulsionada fue nuestra época.
Pero vivimos también la época de la música de romántica de Camilo Sesto, la disco post Travolta, los Menudo, los Jarkas y el Wayayay, Víctor Jara, Martina Portocarrero, hasta Chacalón o Pintura Roja. Somos herederos de ese contexto que no sólo influyó en nuestro aprendizaje sino que, como dice Lev Vigotsky, fue parte de nuestro aprendizaje.

2. La época que hicimos:
Como olvidar nuestros primeros días cuando éramos cachimbos. Ingresar a la universidad fue esfuerzo de nuestros padres o familiares a quienes estamos muy agradecidos. Éramos mayormente adolescentes y solteros, y en algunos casos éramos casados y con familia, pero cualquiera que fuese el estado civil teníamos esas ganas de estudiar, de aprender, de ser profesores.

Vivimos la época universitaria donde no había computadoras, ni TV a color o TV por cable, ni proyector multimedia, ni celular, ni robótica, ni fotocopiadora o pizarras inteligentes. Pero aprendimos muchos de la pregunta, de la máquina de escribir, del stencil, de la lectura de libros físicos, de la dialéctica en el aula, de las visitas de campo cuando de los exámenes o las prácticas pre profesionales o de nuestras tesis.
Recuerden que estudiamos muchos años en el pabellón antiguo, de sillar, tipo de colonial, con pileta en el centro. Somos prácticamente los últimos en estudiar en ese pabellón de sillar. Recuerden el aula de instrucción programada en el segundo piso, la biblioteca con el Sr. Carcausto o impresiones con el Sr. Pedrito, la limpieza de las aulas con el Sr. Bernedo o  Chayña; la secretaria,  Sra. Laura, Sheyla o Maritza.
Como no olvidar a nuestros distinguidos catedráticos, decanos y a nuestros profesores.
Así por ejemplo en el primer año, los inmensos cuadros sinópticos de un extremo a otro de la pizarra de don Genaro Rodríguez con inmenso carro blanco; como olvidar los extensos dictados del profesor Fuentes para aprender a redactar solicitudes o memoriales; las clases serias y cargadas de datos de Biología a cargo de Ezquivel; el tono de voz bajito y sereno de un exigentemente puntual profesor que cerraba la puerta a las 7 de la mañana, Don Berting Flores. Las clases alegres aunque difíciles de Matemática de la profesora Rosita.
Pero en ese primer año nos marcó hasta hoy, la lucidez académica, el estilo impecable desde todo punto de vista, sus dotes altamente impresionantes de sus clases y la eterna discusión epistemológica del carácter científico de la pedagogía a la luz de las lecturas de Piscoya con nuestro distinguido profesor Dr. Javier Talavera Salas.

En igual nivel, con alegría y un intenso optimismo, donde aprendimos a usar fichas, a subrayar, a tomar apuntes, a emplear el método EFGHI y todo ese mundo maravilloso de los métodos y técnicas del estudio que hoy los psicólogos educativos se refieren como “estrategias de aprendizaje”, a cargo de nuestro hoy vicerrector académico, Dr. Víctor Hugo Linares Huaco.

También debemos recordar que en segundo cada uno iba a su  especialidad. No existía la especialidad de primaria ni la de idiomas o informática o educación física. Lengua y literatura se creó un año después. Allí cada uno tiene sus recuerdos, y reconocemos el valor imponderable de distintos profesores como los doctores Walter Fernández, Hernán Portugal, Arce en Matemáticas; Pajarito Valdez, Cisneros Cuadros, Uchurajón en Sociales; Bacacorzo, Callata, en Lengua y Literatura, a don Renato Cáceres o Edwin Bernedo en bioquímicas, a Angélica Flores en inicial.  Recordamos también a Isaac Tapia, a Rolando Cornejo, a Tomás Oporto, a Martín Mestas, a Guillermo Salinas, a Eduardo Chacón, entre otros, disculpe las omisiones.

Nuestra promoción, o mejor nuestra generación, fue gestora de las Escuelas de Verano, verdaderos laboratorios de aprendizaje en beneficio de los pueblos jóvenes no sólo de Arequipa sino de sur país como Puno, Cuzco, Tacna, Ica, Ayacucho, Lima, etc. Estas y otras actividades fueron obra del Centro Pedagógico de Investigación y Proyección Social “César Guardia Mayorga”. Fuimos la promoción que realizó dos subidas exitosas al volcán Misti, nuestra participación en el I Congreso de Pedagogía Científica en LIma, y la organización de los Encuentros Nacionales de Estudiantes de Educación que luego se volvieron Congresos Nacionales, hasta la actualidad. Fuimos una generación diversa con consensos y descensos, con muchas pasiones. Nos gustaba, y aun nos gusta preguntar porque de ella surge la verdad, a mayor cantidad de preguntas mayor cantidad de respuestas. También fuimos una generación que luchó en las calles por la defensa de la autonomía de la universidad, de las rentas, de un nuevo estatuto agustino hoy vigente. Un grupo de compañeros ingresamos en huelga de hambre en defensa del rango profesional de la carrera antes que “mando medio”. Cultivamos el deporte y la música, la poesía y sobre todo el estudio. De todo ello nos sentimos orgullosos y gracias a todos por hacernos igualmente diferentes. Será por eso que García Márquez dijera: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.

3. La época que construiremos
Finalmente, llevamos el nombre de la promoción al insigne maestro Manuel José Antonio Encinas Franco, excelente profesor de la 881, rector de San Marcos, hombre de izquierda y verdadero maestro en varios campos como la antropología, el derecho y esencialmente la educación. Como herederos de este legado
Nos toca ahora, en los años que viene a seguir con redoblado esfuerzo construyendo el mañana, construirlo día a día, con nuestros hijos y con nuestros estudiantes. Aunque seamos vilipendiados por los sucesivos gobiernos, aunque ser profesor sea una forma peligrosa de vivir. Como dijera Manuel Escorza “Yo te digo, a pesar del dolor, a pesar de las patrias derrumbadas, ama a los gorriones. Amigos, aunque os golpeen, jamás perdáis la fe; aunque vengan días sucios, jamás perdáis la fe, aunque yo mismo os ruegue de rodillas, no me creáis, amad la vida, y guardad rocío para que las flores no padezcan las noches canallas que vendrán!”

Colegas de la promoción, nos ha tocado el reto de aprender y enseñar. Somos eternos estudiantes, y recuerden que la vida es un incesante aprender. No sigamos la ruta de quienes creen que la vida es un carnaval o una diversión. Aquellos viven sólo instantes que se pierden, como dice Eduardo Galeano, son fuegos “bobos”, no alumbran ni queman. No sigamos tampoco aquellos que creen que la vida es una pelea, una lucha permanente, una incesante batalla. Por eso ven aliados y enemigos, ven sus intereses y sus juegos de estrategias. Ni la vida es un carnaval ni la vida es eterna pelea. La vida es aprender, y hoy 25 años después redoblamos nuestra fuerza y voluntad para volver a estas aulas que, parafraseando a Marco Martos “No es este tu país, (NO ES ESTA TU UNIVERSIDAD) porque conozcas todos sus linderos,  ni por el idioma común,  ni por los nombres de sus muertos. Es este tu país, (ES ESTA TU UNIVERSIDAD) porque si tuvieras que hacerlo,  lo elegirías de nuevo,  para construir aquí todos tus sueños”. 

Muchas gracias,


Gabriel Vela Quico.

viernes, octubre 26, 2012

CRÍTICAS Y REFLEXIONES AL PLAN LECTOR





CRÍTICAS Y REFLEXIONES AL PLAN LECTOR 


(Ensayo presentado en el X CONGRESO NACIONAL LINGÜÍSTICO LITERARIO "MARIO VARGAS LLOSA" Y II INTERNACIONAL "PEDRO LUIS GONZÁLES PASTOR" OCTUBRE - 2012)

Gabriel Vela Quico
Universidad Nacional de San Agustín - Arequipa



RESUMEN
Este ensayo revisa panorámicamente diez problemas sobre la aplicación del Plan Lector en las Instituciones Educativas del Perú, desde una perspectiva crítica. Se hace un análisis esencialmente de los aparentes logros obtenidos cuando muchas veces son limitaciones. El plan lector no se ha convertido en un diálogo entre autor y lector sino en una simple actividad administrativa. Se constata que muchos docentes no leen y tienen una tendencia a escoger pequeñas lecturas de autoayuda que no desarrolla competencias lectoras ni capacidades argumentativas. Propone eliminar el plan lector como actividad del plan de trabajo de las Instituciones Educativas para convertirse en una verdadera cultura del aprender donde el profesor sea un verdadero mediador de dichos procesos humanos.

Palabras clave: Plan lector, lectura, docente.


gabrielvelaquico@gmail.com


INTRODUCCIÓN
En el Perú tenemos hace años una movilización escolar por la lectura que ha partido del Ministerio de Educación y que dura hasta la fecha. Sin embargo, los efectos de estos planes obligatorios no han sido mayormente analizados desde una perspectiva crítica. Entendemos la lectura como un proceso interactivo entre el lector y el texto, para ello hay que develar la estructura cognitiva del lector y convertir el texto en una macroestructura que pueda ser internalizada activamente en la Memoria de Largo Plazo. El estudiante lector cumple un rol activo en la lectura porque al leer participan inevitablemente nuestros conocimientos, conceptos, valores, hipótesis y actitudes, en suma, participa toda nuestra actividad psíquica.

En el presente trabajo abordaremos diez tópicos críticos del Plan Lector en el Perú que tiene a sus veces algunas recomendaciones que pueden ayudar a crear una cultura de lectura antes que un Plan:


PRIMERO: La primera inquietud es por qué la lectura debe ser un plan y no una cultura.
Como todos recordamos los resultados de la prueba PISA en el Perú no sólo fue catastrófica en razonamiento matemático sino esencialmente en comprensión lectora. No leemos o leemos poco. También tenemos la costumbre de darnos por enterados de algo que apenas conocemos. En consecuencia, el Ministerio de Educación desarrolló una campaña o movilización para que se pueda o revertir o reducir los bajos aprovechamientos cuando se lee. Actualmente todas Instituciones Educativas públicas o privadas tienen que desarrollar un Plan Lector y hacer un informe evaluativo del mismo.

Sin embargo, leer debiera ser tan consustancial como respirar o caminar. Lo que se buscó desde el Ministerio de Educación fue paliativo, se aplicó primeros auxilios antes que una cultura preventiva. Lo que sucede con el Plan Lector es casi lo mismo que los simulacros de sismo, convertidos sobretodo en prácticas de evacuación. Se hace, se cumple y se evalúa pero realmente no prepara para un siniestro. El plan lector como tal, como se lleva ahora al menos, debe desaparecer para dar paso a un cultura de lectura y sobre todo de crecimiento personal. Leer es una forma de vivir, de proyectar vida y ayudar a construir proyecto de vida.

SEGUNDO: Las instituciones educativas aún no generan un clima favorable para leer, la mayoría de veces el plan lector es un mero asunto administrativo y no pedagógico.
Es verdad que los profesores deben lidiar contra una omnipresencia de las empresas privadas de comunicación (mal llamados medios de comunicación) y es verdad que ya no es la TV o el cine el más influyente, sino las redes y accesos a internet. Esta macro cultura ha doblegado a la cultura de leer y ha santificado a lo audiovisual. Ya no se “lee” sino se “ve”. Pocos estudiantes han “leído” Harry Poter pero si lo han visto. Incluso muchos creen saber mejor la obra que haberlo leído.
La arremetida mediática contra el libro ha ganado espacio en las IE que prefieren comprar DVD o TV antes que libros, prefieren equiparse de CD con películas que con libros y de los buenos.

TERCERO: En general, los profesores no leen y si lo hacen hay una pauperización de sus lecturas.
Bajo un modelo económico que no reconoce la dignidad magisterial ha provocado sueldos ridículos para profesionales de la educación que tiene como correlato una precarización de los libros o información que consultan. El sistema no ayuda a que los profesores lean y si lo hacen lee poco o leen pobremente.

Sin embargo, hay que reconocer que dicha precarización no justifica que en vez de comprar un buen libro (si es que dicha palabra puede ser aceptada) se compre diarios basura al estilo fujimorista o de aquellos cargados sólo de notas sensacionalistas. El diario deportivo puede ser más leído que una obra literaria o filosófica. En la última huelga magisterial se leyó mucho los manifiestos sindicales que hablan de reclamos salariales, pero en general el profesorado lee casi nada sobre cultura en general y sobre formación pedagógica.

Los profesores que siguen cursos de posgrado o especializaciones sí leen o al menos tratan de hacerlo, pero el interés es más para aprobar un curso o realizar una exposición evaluada de maestría o doctorado. Hay estudios que demuestran que los profesores mantienen en su pequeña biblioteca la mayoría de libros de su época universitaria, porque luego la compra de libros es prácticamente ausente.

Es una verdad de perogullo afirmar que si el profesor no lee o lee poco influirá negativamente en su rol mediador ante el estudiante o el padre de familia promedio. Malos lectores producen malos lectores.

CUARTO: El plan lector no tiene su obstáculo principal en que los libros sean caros sino más bien en que haya muchos baratos.
El hecho que existan libros a bajo costo y sean accesibles a un mayor público ocasiona que se deje de lado a los libros que por diversas razones no puede ser barato. Lo barato no siempre es bueno, y eso es válido para los libros.

Si el profesor es quien filtra las lecturas o los libros que van a ser leídos queda claro que habrá la tendencia a escoger obras con “mensaje” o de “desarrollo personal” como Cautemoc, Paulo Cohelo, Juventud en éxtasis, la vaca, quien se robó mi queso, etc. Esos libros son llamados de autoayuda, pero realmente es sub literatura. Es lo que algunos llaman basurización del plan lector. Son libros dirigidos a un público perezoso de leer y sobre todo a un lector que no quiere leer sino entretenerse. Si eso se hace leer a los estudiantes creerán que eso basta. Las huellas cerebrales que puede producir en los estudiantes tiene un costo negativo. La ciencia, el arte, la poesía, el periodismo, la política o la tecnología quedará como pasión de los adultos.
 
La contradicción puede ser o “que lean lo que sea pero que lean” o “”que sepan escoger lo que lean si no que no lean”. No es fácil resolver esta dicotomía. Pero recordemos que la lectura no es un fin sino un medio. La lectura misma no interesa sino la finalidad. La lectura busca el razonamiento, el desarrollo de las capacidades argumentativas, el desarrollo humano.

El plan lector debiera desarrollar las competencias lectoras, entendidas como la capacidad y habilidad que tiene el estudiante para entender, comprender, interpretar, reflexionar, analizar, criticar y re-crear textos. La ilusión de cumplir un plan lector no debe llevarnos la ilusión de que desarrollan estas capacidades lectoras. No sólo leer literalmente (leer las líneas),  ni leer inferencialmente (leer entre líneas) sino leer críticamente (leer tras las líneas).

QUINTA: El plan lector se desarrolla en una hora de lectura semanal o en encargos extra escuela, que terminan mutilados por el abuso a la red.
La mayoría de Instituciones Educativas empezaron con el plan lector diario. Unos minutos del día dedicados a leer, todos debían leer, hasta el director, el auxiliar o la secretaria. Luego el plan fracaso. La rutina y maquinaria del sistema terminó desactivando el plan diario para quedar como una jornada semanal. Pero la hora semanal de lectura tiene un contenido más formalista y burocrático que formativo.

Por el llamado cumplimiento de horas efectivas en las IE la horas de lectura han ido decayendo hasta volverse a tareas extraescolares. Se lee en casa, se lee aparentemente en casa. Los resúmenes de obras ha sido sustituido por los trabajos colgados en internet. El estudiante se ha vuelto control C, control V.
Si el profesor no tiene el acceso suficiente para filtrar no sabe si dichos trabajos corresponden a la lectura o a la plagiadura.

SEXTA:  Los libros comprados o los libros donados tienen un trasfondo ideológico pobremente percibido como riesgo.
La lectura es un diálogo entre autores convocados para resolver inquietudes o para plantearles inquietudes. Si se lee como se respira el estudiante debe cuidar el oxígeno y rechazar el tóxico. Hay IE que financian el plan lector con el aporte dinerario de los padres de familia que se enganchan a editoriales para brindarles lecturas dizque adaptada a los niños, a sus intereses, a sus potencialidades. En realidad se suelen leer muchas cosas ligadas a mensajillos o a historias felices. Lo que se lee siempre traduce un propósito o se puede sacar de él un propósito. No hay libros con lecturas “imparciales” o lecturas “neutras”.

Ser consciente de ello es un asunto capital. Lo mismo ocurre con las películas de estreno como la letra de las canciones. No podemos olvidar el incendio de los almacenes de libros del Ministerio de Educación a pesar que el MED quería bautizarlo como “un buen inicio del año escolar”. Para muchos, detrás de estas acciones criminales se encontraban las editoriales de libros, es decir, empresas que negocian y mercantilizan a los colegios y corrompen a profesores con porcentajes o con premios por asegurar la venta de libros. El plan lector fue para ellos una nueva oportunidad de hacer negocios.

Incluso volvieron escritores a simples aficionados, que por tener el poder de la editorial, sus mamotretos fueron a parar como libros seleccionados en el plan lector. Si no nos hemos dado cuenta, en esas lecturas se traduce una forma de pensar, de sentir, de vivir. Después nos quejamos de la alienación o de las expresiones absurdas de algunos lectores.

Cuando hay libros donados se suele regalar sobras, de aquello no vendido, de los remates o incluso se regala lo que no nos gusta. Se dona lo que estuvo a punto de ser reciclado. Por eso las donaciones de libros debieran ser filtrados antes de empolvar los caídos estantes de algunas bibliotecas.

SÉPTIMA: Un buena lectura demanda materiales obligatorios para leer como diccionarios, diccionarios especializados, como bibliografías o fichas de lectura.
Algunos colegios tienen libros amordazados en estantes bajo llave, en vitrinas que mal adornan las oficinas de los directores o sub directores. Y todavía se atreven a decir que los libros están al servicio de los estudiantes. Algunos colegios tiene bibliotecas y de las buenas. Lo que falla son bibliotecarios profesionales, y no administrativos que van a estos puestos como castigo o rotación del personal. Si el bibliotecario cree que su rol es despachar libros, habría que despacharlo del colegio. Su rol es otro, es más promotor, cautivador, orientador, armonizador. El bibliotecario debe ser un adicto a la lectura, si cae el término.

Pero la lectura demanda recursos accesorios como diccionarios, y de los más diversos. También debe incluirse biografías. Estos medios auxilian inmediatamente al lector para poder entender o interpretar o mejor dialogar con el libro. En una biblioteca no sólo hay libros sino lectores, dialogadores.
Muy pocos leen en la biblioteca, la mayoría tiene sus propios espacios en sus habitaciones, en sus salas o en sus casas.

Los niños no siempre deben tener libros grandes con letras grandes y muchos dibujos. Lo atractivo del libro no siempre es la forma, aún para niños. Los colegios debieran tener forma de acceder a los audiolibros, los libros ya no se lee sino se escuchan. Para ello los recursos de internet permite convertir el texto Word en audio. Leer puedo tomar formas insospechadas aunque el papel y las formas típicas del libro, no perderán su magia.

OCTAVA: La forma como se evalúa la comprensión de lo leído no siempre debe ser a través de preguntas examen de ingreso.
El plan lector ha incorporado las preguntas de comprensión lectora como forma de verificar si el estudiantes aprendió. El tipo de ítem se asemeja al tipo examen de ingreso a la universidad. De esta manera, las preguntas de selección múltiple han sido tradicionalmente las más preferidas. Pero una cosa es la selección y otra la evaluación.

Es justificable en un examen de ingreso a la universidad este tipo de preguntas ya que el propósito es seleccionar, aceptar a algunos estudiantes y rechazar a otros. Pero la lectura formativa debe tener otra forma de evaluar. Una de ellas sería el debate o conversación que pone en evidencias la capacidad de argumentar. No sólo que dijo o no el autor sino cómo he procesado la información para enriquecer mi proyecto de vida.
La idea es promover la interacción, el diálogo, la dialéctica, en la que se confrontan puntos de vista distintos y en la que incluso se defiende el punto de vista opuesto.


NOVENA: Mucha información de los planes lectores se pierde por la anomia de especialistas del Ministerio.
Cada año los colegios presentan, ejecutan y evalúan los planes lectores. Se tiene cientos o miles de hojas con matrices y con aportes de los responsables del plan lector pero todo esa información queda en nada. No hay cultura de procesar adecuadamente la información que se produce en los colegios. Por eso se repiten los mismos errores. La escuela ha caído atrapada a un inmovilismo peligroso. Cada año nuevo se repite el anterior porque “así siempre se ha hecho y se seguirá haciendo”.

Las excelentes experiencias de plan lector no han trascendido más que en el mismo colegio. Lo poco que se encuentra como exitoso no ha sido sostenido. El proyecto Recrear, los esfuerzos de telefónica o lo que las ONG han hecho para alimentar el plan lector, no es articulado adecuadamente. Lastimosamente los planes de lectura sólo sirve para poner un sello.


DÉCIMA: El plan lector debe demandar bibliotecas de aula, de colegio, de municipio o una buena y accesible biblioteca nacional.
Si de veras se quiere una reforma educativa se necesita que los estudiantes accedan a libros y diversidad de recursos informáticos. El lenguaje y el pensamiento se desarrolla en la medida de las experiencias de aprendizaje y entre ellas está la lectura. Por eso un esfuerzo del plan lector tiene que sobrepasar la escuela.

La subliteratura o los diarios amarillos deben ser castigados no siendo comprados ni leídos. La calidad de los ciudadanos puede demandar otra preocupación por lo que se lee y en consecuencia otra preocupación por lo que se piensa.


Finalmente, no sólo necesitamos un plan para leer sino muchos para escribir y muchos para razonar y pensar, es decir, una cultura de la lectura que ayuda a humanizar la humanidad.




Arequipa, octubre del 2012

lunes, julio 16, 2012

VOLVERÍA A NACER EN EL PERÚ





VOLVERÍA A NACER EN EL PERÚ

Por:  Gabriel Vela Quico

Desde que tengo uso de razón las fiestas patrias han estado cargadas de chauvinismo, desmemoria y “criollismo”. Por una ridícula razón, los 28 de julio sólo se busca homenajear a los episodios de la proclamación de la independencia, a San Martín en plena de plaza de armas al lado de eufóricos limeños comerciantes. Muchos creen que eso conmemoramos el día patrio. Para ser incluso extremista, la principal fiesta del país está asociado a los militares, a los desfiles, a los héroes y próceres, al culto bélico y fratricida. Hay una gran equivocación histórica y cívica, mi patria no es una bandera ni un desfile y mucho menos una música criolla. 
Mi patria, en primer lugar, son las personas de carne y hueso, hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, trabajadores o desocupados, deportistas y artistas, que aquí viven –y no en el extranjero-, que aquí crean futuro, que aquí sufren y aquí bailan, que aquí mueren y aquí nunca mueren. La patria no es la escarapela tan bonita y decorativa de solapas de ternos finos. La patria, primero son los peruanos y peruanas no importando su color de piel, su grado de instrucción, su dinero, su vivienda. La patria es de todos que nacimos en ella. La patria no la creó San Martín, que soñaba con hacerla una vieja monarquía, ni es de Bolívar que defendiendo la república y el integracionismo, terminó siendo dictador en los primeros años de la naciente república.

La patria no se forjó solamente en las gestas emancipadoras de inicios de siglo XIX sino que arrancó desde la lucha de los indígenas, negros y esclavos de Túpac Amari, Túpac Katari, Juan Santos Atahualpa, de Micaela Bastidas, pasando por los héroes incógnitos de la infausta guerra del pacífico, de las mujeres de los comedores populares, de las humildes maestros de las zonas de frontera, de los honrados policías que enfrentaron al terrorismo y la delincuencia, de los soldados muertos en el cuartel y no en la guerra... la patria la hacemos a diario, muchas veces en el anonimato propagandístico pero protagónico en el devenir social.

Pero además la patria, también son sus riquezas, sus recursos, sus manantiales, sus ríos de Javier Heraud, sus lagos altiplánicos, sus paisajes serranos, sus plazas de armas, sus calles mojadas, sus torrenteras y huaycos, sus aguaceros, sus sequías, sus pescados y su flora-fauna multivariada.  El Perú también lo forma su territorio, diverso e inagotable, deslumbrante y acogedor. No somos un país cualquiera ni menos el mejor de todos, somos sencillamente irrepetibles y únicos. Por ello la patria no es Lima que se apoderó del poder en la colonia y la república, la patria es hasta el último confín misterioso de la frontera donde también se siente el corazón peruano.

Y la patria es su cultura que tiene “o de inca o de mandinga”, su música chicha y rokera, sus comidas con plátano o maca, sus huaynos  o marineras, sus ritos religiosos o ecuménicos, sus poetas y narradores. El Perú no es sinónimo de la música criolla ni del cajón y la marinera, el Perú es más diverso que la imagen centralista de Lima o de los llamados “costeños”. El Perú es de Chacalón, los Dávalos, Miki Gonzales y Sonia Morales. El Perú es también de los reclamos sociales, de las tomas de carreteras, del ajusticiamiento a delincuentes y alcaldes, del soborno y coima a algunos jueces... el Perú es tan complejo que no puede quedar sellado por la visión repetitiva y sicótica de quienes ven en la patria un desfile, una foto o una cerveza.

 Si volvería a nacer, escogería al Perú.

lunes, julio 09, 2012

Mi patria Perú no es una bandera, armas o música criolla


Por: Gabriel Vela Quico

La fiebre por celebrar el 28 de julio puede hacernos olvidar que es realmente la patria. La patria merece ser distanciadas de las más viejas confusiones como esa mentira de años atrás de considerar a España como la madre patria. Hoy debemos librar al concepto de Patria de tres confusiones azarosas. La primera, confundirla con la bandera, la segunda confundirla con las armas y la tercera confundirla con los criollos.

Un escolar peruano, como muchos
En plena algarabía nacional debemos precisar que la patria no es una bandera. Nuestra patria es antes que nada las personas, hombres y mujeres concretos, que aquí viven y crean su futuro, que sufren y bailan, que aquí mueren y aquí nunca mueren. La patria no es la bandera por más bonita y decorativa que sea. La patria no la creó San Martín ni Bolívar ni menos Riva Agüero o Andrés Avelino Cáceres. La patria no son sus símbolos ni sus íconos,  ni el mapa ni menos la escarapela. La patria es por encima de todo su gente. El Perú es más que su territorio, diverso y deslumbrante. El Perú no es un país cualquiera. Ni su  rojiblanco color puede remplazar a la sangre real de los caídos y los que siguen cayendo de hambre o de desesperanza. Esta nueva versión de patria debe variar los discursos, modificar las prioridades en la políticas de estado, cambiar los propios íconos que a veces sólo se repiten por inercia como la letra del himno nacional, que en realidad “nació –mal” (puesto que era un concurso para “Marcha Nacional” y no para un himno).

Una mujer peruana como muchas
Pero, tampoco la patria son las armas o uniformes que alegremente se exacerban para supuestamente enfrentar a un enemigo extranjero. La patria no son chauvinismos anti-chilenos o anti-ecuatorianos. La patria, va más allá de lo militar o castrense. La patria es sobretodo de civiles, que decidimos armar a un grupo para extremos circunstanciales, pero la patria no son armas. Es, en todo caso, una unidad, que armoniza su economía, su salud, su educación, su niñez, sus creencias y hasta sus fiestas como sus huelgas. La patria no se corona en pomposos desfiles militares, en grandilocuentes exhibiciones bélicas o, peor, en aburridos discursos protocolares. La patria no es un desfile escolar ni un gallardete. La patria no se defiende con balas ni con granadas, la patria se defiende con trabajo y con justicia. ¿Por qué que no exaltar los 28 de julio al mismo tiempo que los 4 de noviembre, fecha en la que insurreccionó Túpac Amaru II?


Nuestra patria es su gente y su tierra
Además, la patria no son de los criollos. Los criollos se beneficiaron de la emancipación en detrimento de los más sufridos peruanos de la época. La patria somos todos los peruanos y peruanas no importando su color de piel, su estatura, su grado de instrucción, o su dinero. La patria es de todos que nacimos en ella. Pero antes que nacer en ella, nos hace patriotas su propósito de defenderla no en las fronteras ni con arengas fúnebres contra vecinos. La patria pertenece también a los indígenas, negros y semi esclavos que no bailan ni cantan vals o marinera. La patria no es Lima y Lima no es el Perú, por más grande que sea o por más variada que siga siendo. La patria es Arequipa como lo es cualquier punto geográfico. Por eso debiera ir disminuyendo en el mediodía y sobretodo en el mes de julio el exceso de "música criolla" como sinónimo de "música peruana".

Pero eso sí, la patria debe ser para todos, para todos los que la forjan al día día, lejos  de los corruptos y los ociosos, lejos de la ignominia, lejos de la injusticia y la intolerancia. Parafraseando a Basadre, debemos defender la patria de sus tres grandes enemigos: los podridos (léase, los corruptos), los congelados (léase, los ineficientes) y los incendiados (léase, los violentistas). Debemos hacer patria desde el lugar donde estemos, desde nuestro más pequeño baluarte o trinchera porque mi patria es hermosa como una espada en el aire, más grande aún y más hermosa todavía. (Javier Herud).

domingo, junio 24, 2012

http://es.scribd.com/doc/98100110Breve ensayo para empezar hacer investigación educativa del tipo acción participativa, especialmente para docentes novatos pero que tienen la forlaleza de tranformar la realidad concreta.
http://www.scribd.com/doc/98097619/Tendencias-en-la-Evaluacion-EscolarAquí se presenta unas reflexiones sobre cómo evaluar en el aula

viernes, junio 15, 2012

CINCO ESTILOS DE SER “PAPÁ” (¿Día del padre?)


CINCO ESTILOS DE SER “PAPÁ”

Por: Gabriel Vela Quico *
¿De qué padre hablamos?

No hay duda que el “día de la madre” es y será más expresivo que el “día del padre”. A muchos no les parece que debe haber un día para cada miembro de la familia: día del tío, día del sobrino, día del cuñado, día de nieto, etc. Pero el otro debate es, qué implicancias tiene ser padre, qué hace a un buen o mal padre. Es muy difícil. Pero permítanme presentar un inventario de hasta cinco estilos de padres, detectados de una ágil lectura de muchos padres sean amigos, compañeros, vecinos o sencillamente familiares.

1. ESTILO “procreador”, es quien limita su rol de padre al de “reproductor o semental”, a un “macho de pura cepa” que se unió a una dama para aportar unos cuantos espermatozoides pero que no asumen a su hijo o hija, ni lo visita, ni pagan sus alimentos, ni sabe en que colegio está, ni se interesan por su vida y su futuro. Estos papás pensaron con mucha facilidad en el aborto o en negarse a reconocer a su hijo a pesar que eran sus hijos o hijas. Este es un estilo fácil de alcanzar, requiere de pocos minutos de pasión y muchos años de olvido.

2. ESTILO “papito”, siempre amoroso y cariñosísimo de sus hijitos o hijitas. Son los papás que dan todo por sus hijos a costa de sacrificarse, de anularse, de arrebatarse su vida. Estos papás  sobre pretexto de mucho sacrificio programan a sus hijos para que sean inútiles. Son quienes engríen y maleducan a sus hijos e hijas o dándoles todo o haciéndoles todo.  Son los papás que dicen que darían todo por su hijo, pero al extremo de anular o avasallar el desarrollo de quien dicen amar. Con la esposa suelen ser melosos pegajosos o sencillamente acuchilladores y desleales. Son los padres, en el lenguaje popular, hechos una “madre”.

3. ESTILO “papacito”, son los papás que se creen el mandamás, el rey de la casa, los que no hacen nada en la vivienda y a veces ni en la calle. Se sientan a leer el diario –que a veces ni compran-, ven TV a costa de dejar de dialogar con sus hijos. Suelen beber al extremo de alcoholizarse los pocos dineros que adornan sus billeteras, eligen como día de juerga a los sábados después de un corto y absurdo partido de fútbol. Son los que tiranizan en el hogar, oprimen a la esposa o la relegan a ser su servidumbre, y a los hijos los ven como fuerza de trabajo para hacer sus mandados. Por esta forma de ser padre, se asemejan al “gobierno” y convierten, sin querer y otras queriendo, a la esposa y a los hijos en algo así como la “oposición” a su gobierno.

4. ESTILO “simplemente papá”, son quienes cumpliendo tolerablemente bien su tarea tanto en el hogar como en el trabajo, siendo cariñosos y educados no logran dedicarse con calidad y eficacia al desarrollo de sus vástagos. Permanecen distantes de las reales tareas de desarrollo de sus hijos y hasta de su pareja. Son papás que pasan desapercibidos en la familia, no toman decisiones y dejan que sus esposas o hijos mayores “gobiernen” la familia. Son quienes pueden mantenerse como convivientes cuando podrían casarse, arguyendo que lo importante no es el título legal sino la tarea concreta que asuman. Están aquí los papás viajeros, que visitan casa una vez al mes, o cada semestre o cada año. Son papás virtuales. Se limitan a aportar económicamente a la familia, se jactan que a sus hijos no les falta “nada” o que él cumple su parte en la familia, como sin la familia fuese una suma de partes.

5. ESTILO “padre”, que rimando con “madre”, son quienes libres de ataduras machistas asumen el rol íntegro de alimentar, educar y orientar a sus hijos e hijas. Son quienes ponderan cada etapa de desarrollo de los hijos, no están ni muy cerca ni muy lejos del desarrollo cotidiano de su familia. No sólo son bondadosos padres sino buenos esposos, buenos hijos, buenos vecinos. Dejan crecer a sus hijos, aprenden con ellos, ríen juntos, comen juntos. Aunque tengan poca instrucción o su trabajo sea modesto, cultivan en sus hijos un verdadero modelo que vale más que mil discursos. Este rol es difícil de lograr con una economía de mercado, que exprime tiempos, margina sueños, crea machismos... pero estos padres aprenden a vivir en cada instante y nunca dejan de recordar sus mejores momentos de hijo para perpetuar el bien.

Feliz día del padre, este y todos los días.